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lunes, 4 de agosto de 2014

EL ANUNCIO -KERYGMA- DEL EVANGELIO HOY Y AQUÍ.


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EL ANUNCIO -KERYGMA- DEL EVANGELIO HOY Y AQUÍ

LA NUEVA EVANGELIZACIÓN A LA LUZ DEL DISCURSO DE PEDRO HECHOS DE LOS APÓSTOLES CAPÍTULO 3, 1-17


   Rainbows on winter's dar David Dear


Durante este tiempo la liturgia de la Palabra se centrará en los Hechos de los apóstoles. Pensé conveniente, siguiendo estos lineamientos, tomar dentro del tema de la evangelización EL DISCURSO DE PEDRO toda vez que se trata del primer Mensaje Cristiano que se enfoca en orden a ANUNCIAR el Evangelio.

Para comprender mejor la idea conviene volver nuestra mirada hacia aquellos que vivieron junto a Jesús y participaron de su vida, de su Pasión – Muerte y Resurrección. Ellos fueron auténticos testigos.

El Capítulo III de los Hechos de los Apóstoles es muy importante porque nos muestra a Pedro y a Juan continuando la obra de Cristo y nos dá una visión de la fe primitiva a través del DISCURSO DE PEDRO. Se trata de una presentación simple y clara del mensaje evangélico dirigido a los judíos.

Si nos preguntamos: ¿En qué creyeron los primeros cristianos? ¿Cuál fue el primer Credo que transmitieron los apóstoles?

La respuesta la encontramos en la relación que hacen quienes vivieron los hechos directamente junto a Jesús.


La curación de un paralítico: Hs 3, 1-10.

1-En una ocasión Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. 2-Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, para pedir limosna a los que  entraban. 3-Cuando el vió a Pedro y a Juan entrar en el templo, les pidió una limosna. 4-Entonces, Pedro fijando la mirada en él le dijo, igual que Juan, le dijo:”Míranos”.  5-El hombre se quedó mirándolos, esperando que le dieran algo. 6-Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina”.  7-Y, tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato, se le fortalecieron los pies y los tobillos. 8-Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar; y entró con ellos en el Templo, caminando, saltando y glorificando a Dios. 9-Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios. 10-Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que había sucedido.


El segundo discurso de Pedro:Hs 3, 11-26
11Como él no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió hacia ellos, que estaban en el pórtico de Salomón. 12Al ver esto, Pedro dijo al pueblo: “Israelitas, ¿de que se asombran? ¿Por qué nos miran así, como si fuera por nuestro poder o por nuestra santidad, que hemos hecho caminar a este hombre? 13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerlo en libertad. 14Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, 15mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual somos testigos. 16Por haber creído en su Nombre, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes conocen y ven. Esta fe que proviene de él es la que lo ha curado completamente como ustedes pueden comprobar. 17.Ahora bien, hermanos, yo se que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. 18.Pero así , Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer.19.Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados. 20.Así el Señor les concederá el tiempo de consuelo y enviará a Jesús, el Mesías destinado para ustedes. 21.El debe permanecer en el cielo hasta el momento de la restauración universal, que Dios anunció antiguamente por medio de sus santos profetas. 25."Ustedes son los herederos de los profetas y de la Alianza que Dios hizo con sus antepasados, cuando dijo a Abraham: En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra. 26.Ante todo para ustedes Dios resucitó a su servidor, y lo envío para bendecirlos y para que cada uno se aparte de sus iniquidades".



PODER DE CURAR EN EL NOMBRE DE JESÚS (3, 1-26)


1)Cap. 3, 1-2:  

1En una ocasión Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la tarde. 2Allí encontraron a un paralítico de nacimiento, que ponían diariamente junto a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, para pedir limosna a los que en entraban.





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El escenario de este episodio el TEMPLO DE Jerusalén. La puerta llamada “la Hermosa” era la entrada principal para el pueblo; miraba hacia el Oriente y comunicaba el patio de las mujeres con el patio de los gentiles.

Pedro y Juan se dirigen al Templo para orar y participar del rito. La iglesia primitiva aún no había roto con el judaísmo ni había formado un pueblo distinto al judío.

Sabemos que meses después de la muerte de Jesús la pequeña comunidad de sus seguidores estaba en Jerusalén, no tenían un templo propio, se ajustaban al cumplimiento de la ley judía. Ellos esperaban que los judíos se convirtieran a Cristo. También, pensaban que Jesucristo vendría por segunda vez, como Rey y Juez, ya que el fin de “este mundo”, es decir, de este mundo SIN Cristo, estaba próximo.

La revelación de Dios no se hace por arte de magia sino que es el resultado de una vivencia evangélica de las diversas comunidades cristianas lo que nos va a permitir comprender la obra de salvación de Cristo-Jesús. Por eso, luego van ir surgiendo los escritos llamados Evangelio, las cartas de Pablo y otros autores diversos.

Pero retomando el relato, decíamos que Pedro y Juan van al Templo a hacer oración. Pero el Templo era también el lugar preferido por los inválidos y pobres para pedir limosna.


LA ACTUACIÓN DEL ESPÍRITU POR MEDIO DE LOS APÓSTOLES

2) Cap. 3, 3-10:

3-Cuando el vió a Pedro y a Juan entrar en el templo, les pidió una limosna. 4Entonces, Pedro fijando la mirada en él le dijo, igual que Juan, le dijo:”Míranos”
5El hombre se quedó mirándolos, esperando que le dieran algo. 6Pedro le dijo: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo: en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y camina”. 7Y, tomándolo de la mano derecha, lo levantó; de inmediato se le fortalecieron los pies y los tobillos. 8Dando un salto, se puso de pie y comenzó a caminar y a alabar a Dios.
9Toda la gente lo vio caminar y alabar a Dios. 10Reconocieron que era el mendigo que pedía limosna sentado a la puerta del Templo llamada “la Hermosa”, y quedaron asombrados y llenos de admiración por lo que había sucedido.




Rembrant 1659

Los apóstoles se sienten continuadores de la obra de Cristo, y en su NOMBRE, es decir, con su poder, realizan nuevos prodigios.

“El día de Pentecostés, cuando los discípulos «quedaron llenos de Espíritu Santo», fue el bautismo de la Iglesia, que nació “en salida”, en “partida” para anunciar a todos la Buena Noticia.




Jesús fue perentorio con los Apóstoles: no debían alejarse de Jerusalén antes de haber recibido desde lo alto la fuerza del Espíritu Santo (cfr Hech 1,4.8). Sin Él no existe la misión, no hay evangelización. Por esto con toda la Iglesia invocamos: ¡Ven, Santo Espíritu!




Resumiendo: el Espíritu Santo nos enseña el camino; nos recuerda y nos explica las palabras de Jesús; nos hace orar y decir Padre a Dios, nos hace hablar a los hombres en el diálogo fraterno y en la profecía” (Francisco Homilía Pentecostés 8 de junio 2014).






Pedro, nos dá una lección : “dice“ lo que tengo te lo doy: en nombre de Jesús camina” se trata de un diálogo personal. No quiere darle una limosna…en realidad quiere hacerlo sentir persona. 

Le da la dignidad de hacerlo sentir persona. Le da la dignidad de mirar a los ojos al otro hombre. 

El paralítico es símbolo del hombre que aún no ha caminado en libertad. La  curación es un símbolo de que la SALVACIÓN DE DIOS ES TOTAL Y ABSOLUTA.

El paralítico, se transforma en cristiano, en un hombre nuevo; y entonces todos “cayeron en la cuenta que era el mismo que se sentaba a pedir limosna junto a la puerta del Templo”.



Esto es así porque la auténtica fe cristiana transforma al hombre de tal manera que trasciende en los demás.

Hoy nosotros podríamos preguntarnos si nuestra vivencia de lo fundamental cristiano trasciende nuestra vida, nuestro ambiente y circunstancia de vida. Si nuestras comunidades y la Iglesia hoy y aquí siguen suscitando asombro.

Ciertamente, hoy más que nunca necesitamos testigos auténticos, pero sus voces penetran en el corazón solo con el Espíritu Santo.

"El Espíritu Santo nos recuerda todo aquello que Jesús ha dicho. Es la memoria viviente de la Iglesia. Y mientras nos hace recordar, nos hace entender las palabras del Señor.

Éste recordar en el Espíritu y gracias al Espíritu no se reduce a un hecho mnemónico, es un aspecto esencial de la presencia de Cristo en nosotros y en la Iglesia. 

El Espíritu de verdad y de caridad nos recuerda todo aquello que Cristo ha dicho, nos hace entrar cada vez más plenamente en el sentido de sus palabras. 

Esto requiere de nosotros una respuesta: cuanto más generosa sea nuestra respuesta, más las palabras de Jesús se vuelven vida, actitudes, elecciones, gestos, testimonio, en nosotros. 

En esencia, el Espíritu nos recuerda el mandamiento del amor, y nos llama a vivirlo.



Un cristiano sin memoria no es un verdadero cristiano: es un hombre o una mujer prisionero del momento, que no sabe atesorar su historia, no sabe leerla y vivirla como historia de salvación. 

En cambio, con la ayuda del Espíritu Santo, podemos interpretar las inspiraciones interiores y los acontecimientos de la vida a la luz de las palabras de Jesús. 

Y así crece en nosotros la sabiduría de la memoria, la sabiduría del corazón, que es un don del Espíritu. ¡Que el Espíritu Santo reviva en todos nosotros la memoria cristiana!” (Idem.Francisco Homilía Pentecotés 8-6-2014).




3) Cap.3, 11-16

11Como él no soltaba a Pedro y a Juan, todo el pueblo, lleno de asombro, corrió hacia ellos, que estaban en el pórtico de Salomón. 12Al ver esto, Pedro dijo al pueblo: “Israelitas, ¿de que se asombran? ¿Por qué nos miran así, como si fuera por nuestro poder o por nuestra santidad, que hemos hecho caminar a este hombre? 13El Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, glorificó a su servidor Jesús, a quien ustedes entregaron, renegando de él delante de Pilato, cuando éste había resuelto ponerlo en libertad. 14Ustedes renegaron del Santo y del Justo, y pidiendo como una gracia la liberación de un homicida, 15mataron al autor de la vida. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, de lo cual somos testigos. 16Por haber creído en su Nombre, ese mismo Nombre ha devuelto la fuerza al que ustedes conocen y ven. Esta fe que proviene de él es la que lo ha curado completamente como ustedes pueden comprobar..


Antes de entrar a comentar esta primera parte del Discurso de Pedro quisiera hacer una aclaración acerca del sentido de estos discursos del libro de los Hechos de los Apóstoles.

Si leemos a Lucas vemos que no presenta todo el mensaje cristiano sino solamente una SINTESIS ESENCIAL: es decir, sus elementos esenciales. Es un pequeño “credo”. Se lo llamará simplemente “EVANGELIO” o si se prefiere una palabra más técnica “KERYGMA”.

En la antigüedad romana, el kerygma era el mensaje que el Rey o emperador transmitía a sus súbditos acerca de los acontecimientos felices de la población. Se trata, de un mensaje o noticia de carácter auspicioso. Esta noticia era transmitida por los mensajeros (llamados “kérikés) o apóstoles, es decir los enviados en nombre del Rey para proclamar exclusivamente su palabra sin ningún tipo de explicación o agregado.

Así los autores del Nuevo Testamento adaptan estas palabras de uso ordinario para referirse a la BUENA NOTICIA por excelencia aquella que viene del mismo Dios o Señor, cuyo núcleo esencial es: “DIOS NOS SALVA POR DE JESUCRISTO, EL RESUCITADO” “JESUCRISTO, HOMBRE, HIJO DE DIOS, MUERTO Y RESUCITADO”

Este anuncio o kerygma , será llamado, tal como lo hiciera Jesús, EVANGELIO, palabra griega (lengüa universal de la época) que significa BUENA NOTICIA, FELIZ ANUNCIO.

Así el Evangelio antes que un libro es un anuncio simple, gozoso y dinámico de la esencia del cristianismo: LA SALVACIÓN POR MEDIO DE JESUCRISTO.

Este anuncio no contenía muchas explicaciones, generalmente se lo hacía con frases ya consagradas, como si fuese un credo para recibir en el corazón y en la memoria.

Lo primero que hacen los apóstoles es anunciar este evangelio como TESTIGOS del acontecimiento principal: La muerte y resurrección de Jesús y su glorificación.

Entonces, podemos deducir que el anuncio o kerygma es la primera etapa de la PROCLAMACIÓN DE LA PALABRA. El desarrollo posterior y su explicación es la catequesis o enseñanza.

“Al inicio de la Iglesia era clara la distinción entre kerigma y didaché. El kerigma, que Pablo llama también "el evangelio", se refería a la obra de Dios en Cristo Jesús, el misterio pascual de la muerte y resurrección, y consistía en fórmulas breves de fe, como la que se puede deducir del discurso de Pedro en el día de Pentecostés: "Ustedes lo mataron clavándole en la cruz, Dios le resucitó y lo ha constituído Señor" (cf. Hch. 2, 23-36), o también: "Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo" (Rom. 10,9).

La didaché indicaba, en cambio, la enseñanza sucesiva a la llegada de la fe, el desarrollo y la formación completa del creyente. Estaban convencidos (especialmente Pablo) que la fe, como tal, germinaba solo en presencia del kerygma. Este no era un resumen de la fe o una parte de la misma, sino la semilla de la cual nace todo lo demás. También los cuatro evangelios fueron escritos más tarde, precisamente con el fin de explicar el kerygma.

Incluso el más antiguo núcleo del credo hacía referencia a Cristo, de quien metía en luz el doble componente: humano y divino. Un ejemplo de ello es considerado el verso de la Carta a los Romanos que habla de Cristo "nacido del linaje de David según la carne, constituido Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por su resurrección de entre los muertos" (Rm. 1,3-4 ). 


Pronto este núcleo primitivo, o credo cristológico, fue incluido en un contexto más amplio como el segundo artículo del símbolo de la fe. Nacen, incluso por exigencias relativas al bautismo, los símbolos trinitarios llegados hasta nosotros.

Este proceso es parte de lo que Newman llama "el desarrollo de la doctrina cristiana"; es una riqueza, no un alejamiento de la fe original. Nos corresponde a nosotros hoy en día --y en primer lugar a los obispos, a los predicadores, a los catequistas--, distinguir el carácter "aparte" del kerygma como momento germinal de la fe.

En una ópera, para tomar una metáfora musical, está el recitado y el cantado; y en el cantado están los "agudos" que conmueven a la audiencia y provocan emociones fuertes, a veces incluso escalofríos. Ahora sabemos cuál es el agudo de cada catequesis.

Nuestra situación ha vuelto a ser la misma que en el tiempo de los apóstoles. Ellos tenían ante sí un mundo precristiano para predicar el evangelio; nosotros tenemos ante nosotros, al menos en cierta medida y en algunos sectores, un mundo poscristiano para reevangelizar. 


Tenemos que regresar a su método, sacar a la luz "la espada del Espíritu", que es el anuncio, en Espíritu y poder, de Cristo muerto por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación (cf. Rm. 4,25).

El kerygma no es solo el anuncio de algunos hechos o verdades de fe claramente definidas; es también una atmósfera espiritual que se puede crear según lo que se diga, un contexto en el que todo se dispone. Está en el que anuncia, mediante su fe, permitirle al Espíritu Santo crear esta atmósfera.

Entonces, nos preguntamos, ¿cuál es el sentido del CEC? Lo mismo que en la Iglesia apostólica fue la didaché: formar la fe, dándole un contenido, mostrando sus exigencias éticas y prácticas, volviéndola una fe que "actúa por la caridad" (cf. Ga. 5,6). 


Lo clarifica bien un párrafo del mismo CEC. Después de recordar el principio tomista de que "la fe no termina en las formulaciones, sino en la realidad", añade:

"Sin embargo, nos acercamos a estas realidades con la ayuda de las formulaciones de la fe. Estas permiten expresar y transmitir la fe, celebrarla en comunidad, asimilarla y vivir de ella cada vez más"(CEC 170).


Esta es la importancia del adjetivo "católico" en el título del libro. La fuerza de algunas iglesias no católicas es poner todo el énfasis en el momento inicial, en la llegada a la fe, en la adhesión al kerigma y en la aceptación de Jesús como Señor, visto, todo esto, como un "nacer de nuevo", o como "una segunda conversión". Sin embargo, esto puede convertirse en una limitación, si se detiene en eso y todo sigue girando en torno a eso.

Nosotros los católicos tenemos algo que aprender de estas iglesias, pero también tenemos mucho que dar. En la Iglesia católica esto es el comienzo, no el final de la vida cristiana. 


Después de esa decisión, se abre el camino hacia el crecimiento y la plenitud de la vida cristiana y, gracias a su riqueza sacramental, al magisterio, al ejemplo de muchos santos, la Iglesia católica se encuentra en una posición privilegiada para llevar a los creyentes a la perfección de la vida de fe”.(p. Raniero Cantalamessa, ofm. Predicador de la Casa Pontificia. 1ª. predicación de adviento:7-12-2014 – Año de la fe).



Los Discursos que nos transmite Lucas en el libro de los Hechos son justamente este kerygma cristiano, centrado todo el en la persona de Jesús.

En cambio, los libros llamados EVANGELIOS nos dan un desarrollo completo de dicho mensaje y constituyen lo que podemos llamar catequesis para adultos.

Sabemos que los evangelistas son cuatro: MARCOS, MATEO, LUCAS Y JUAN cada uno de ellos dá su redacción catequística del UNICO EVANGELIO. NO HAY CUATRO EVANGELIOS SINO CUATRO EVANGELISTAS.

MATEO Y JUAN, estuvieron en contacto directo con Cristo.  MARCOS Y LUCAS no fueron apóstoles directos de Jesús, se basaron en escritos que circulaban entre las comunidades cristianas.

Los libros fueron escritos entre el 60 y el 90 de nuestra era, mientras que la predicación apostólica ya comenzó al poco tiempo de la muerte de Jesús, es decir, por el año 30 a 33.

Entonces los discursos son kerygmaticos nos dan un núcleo y la esencia de la fe cristiana.


Nos permiten discernir lo primero y esencial en el proceso de la fe la del PROCESO DE EVANGELIZACIÓN.

Este proceso lo podemos sintetizar así:


PROCLAMACIÓN DEL MENSAJE

ANUNCIO

(kerygma)


CAMBIO DE VIDA – CAMBIO DE ACTITUD

CONVERSIÓN

(metanoia)


ADHESIÓN VITAL SIGNOS – SACRAMENTOS


EUCARISTÍA

(koinonia)


ENTRADA A LA COMUNIDAD

COMUNIDAD


SI TENGO A CRISTO LO TENGO QUE DAR


APOSTOLADO

(envío)

Volvamos al Discurso de Pedro. Ciertamente, no es normal que un paralítico de nacimiento de pronto se ponga a caminar y a saltar de alegría. Esto atrae la atención de un barrio o de una ciudad y fue precisamente lo que pasó en la puerta del Templo.

“La curación de un paralítico, postrado a la entrada del Templo y al que Pedro y Juan no pueden dar ni oro ni plata, pero al que curan, dándole lo que tienen: el nombre de Jesucristo. 

"La alegría del lisiado es ''contagiosa'' y, en medio de ese barullo Pedro anuncia el mensaje. “Es que la alegría del encuentro con Jesucristo, ésa que nos da tanto miedo de asumir es contagiosa y grita el anuncio; y ahí crece la Iglesia, el paralítico, cree". 

"La Iglesia no crece por proselitismo, crece por atracción"; la atracción testimonial de este gozo que anuncia a Jesucristo, ese testimonio que nace de la alegría asumida y luego transformada en anuncio. 

Es la alegría fundante. Sin este gozo, sin esta alegría, no se puede fundar una Iglesia, no se puede fundar una comunidad cristiana. 

Es una alegría apostólica, que se irradia, que se expande''.( Papa Francisco iglesia romana de San Ignacio de Loyola, misa de acción de gracias por la canonización del padre jesuita San José de Anchieta S.J.(1534 -1597), evangelizador de Brasil -24-04-2014).

Francisco hizo referencia también al tema de la “alegría profunda que produce el encuentro con Cristo que nos cambia la vida totalmente, en la citada  homilía comentó el relato evangélico de los discípulos de Emaús que cuentan a Pedro que han visto a Jesús resucitado y poco después Cristo mismo se aparece en la sala. 

“Los discípulos -dijo- no alcanzan a creer la alegría que tienen, porque no pueden creer a causa de esa alegría...

Es el momento del estupor, del encuentro con Jesucristo, donde tanta alegría nos parece mentira; más aún, asumir el gozo y la alegría en ese momento nos resulta arriesgado y sentimos la tentación de refugiarnos en el escepticismo.... 

Es más fácil creer en un fantasma que en Cristo vivo. Es más fácil ir a un nigromante que te adivine el futuro, que te tire las cartas, que fiarse de la esperanza de un Cristo triunfante, de un Cristo que venció la muerte.

Es más fácil una idea, una imaginación, que la docilidad a ese Señor que surge de la muerte y ¡vaya a saber a qué cosas te invita! 

Ese proceso de relativizar tanto la fe que nos termina alejando del encuentro, alejando de la caricia de Dios. 

Es como si "destiláramos" la realidad del encuentro con Jesucristo en el alambique del miedo, en el alambique de la excesiva seguridad, del querer controlar nosotros mismos el encuentro. Los discípulos le tenían miedo a la alegría… Y nosotros también”.(Idem Homilía San Ignacio de Loyola, 24-04-2014)

Ciertamente la gente frente al hecho de la cura del paralítico se preguntan ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Quién lo realizó? A estos interrogantes responderá Pedro en su Discurso.

Lo primero que tenemos que destacar y es importante "encarnarlo", darnos cuenta que Pedro habló luego de haber hecho algo por aquel hombre. Primero hizo, luego simplemente lo curó en “nombre de Jesús”.
Y, porque la gente pregunta, Pedro habla y explica.

Lucas es claro, el Evangelio es, antes que nada, un acontecimiento real y concreto, histórico en favor del hombre.

Así Pedro ante el asombro de la gente les dice: “Por qué se admiran de esto? No es por mí o por Juan por quién nos llega la liberación. Hay alguien que obra por nuestro intermedio”.

Luego, Pedro testifica sobre su fe en Jesucristo. En Jesús culmina una historia que viene de muy lejos. Se inicia con el patriarca Abraham: llamado por Dios a formar el pueblo hebreo.

Es el Dios de Abraham, luego Isaac y de Jacob el mismo que hoy continúa obrando en la historia. Pedro ubica a Jesús desde el comienzo de la historia. Jesús es el HOMBRE NUEVO que se fue gestando en largos siglos y sigue viviendo hoy y aquí.

Luego todo lo que Isaías había anunciado con respecto al Siervo de Dios se cumple en Jesucristo. En efecto, Jesús es el SEÑOR (el kyrios). (Los romanos llamaban kyrios al emperador incluso llegaron a rendirle culto sobre todo en oriente).

Ahora, si Jesús es el SEÑOR, lo es por ser humilde SIERVO del dolor y la muerte. Pedro lo que quiere es que asumamos a Jesucristo en su totalidad, en su vida, virtudes, en el camino de la cruz y en el sufrimiento, en la resurrección. Esto es así, porque Él es el CAMINO – la VERDAD y la VIDA.

Por eso tenemos que jugarnos por la verdad, porque “la verdad nos hará libres”.

Jugarnos por la vida, contra la cultura de la muerte: caracterizada hoy por la droga, la pornografía, el aborto, la destrucción de la familia, la marginación y el abandono de los ancianos, los crímenes atroces, los secuestros, la trata, la corrupción, en especial la encaramada en el poder, etc., etc.

Jugarnos para que no triunfe la cultura del descarte y la cultura del desencuentro como denomina a todos estos flagelos Francisco (Card.Bergoglio).

Jugarnos por la VIDA PLENA Y TOTAL; la que hace más y mejor al hombre; más y mejor sociedad. En suma, jugarnos POR LA DIGNIDAD DE LA PERSONA.

Ahora, si hoy y aquí nos preguntamos si el CONTENIDO  del Mensaje es el mismo. En su esencia (KERYGMA) sigue y seguirá siendo el mismo: “Cristo, Hijo de Dios, muerto y resucitado, está vivo”.

En cuanto al CÓMO es necesario ADAPTARLO AL HOY Y AQUÍ. Tal vez, una de las fallas en la presentación del Mensaje es que no hemos sabido llegar con palabras y métodos que sean más accesibles. No se ha llegado como se pensaba. Tal vez por buscar formas complicadas.

El Mensaje tiene que ser claro, sencillo, accesible, actual. Se trata de emplear palabras que el hombre común entienda.

Esta  es la línea que Francisco está encarando tanto en su primera enciclíca Lumen Fidei (29 de junio de 2013) y sobre todo en la "Evangelii Gaudium": Exhortación Apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual (24 de noviembre de 2013) y lo hace a través de todas sus intervenciones.

El anuncio de la Buena Nueva, tal como lo hace Pedro, es desde el hombre y para el hombre; es una interpretación de la vida real y concreta de este hombre paralítico en ese lugar y tiempo concreto, a la luz de Jesucristo.



Pablo VI en su enciclíca “La evangelización del mundo contemporáneo” Evangelii Nuntiandi nos llamaba a la evangelización.

Evangelizar es ANUNCIAR: EL NOMBRE, LA DOCTRINA, LA VIDA, LAS PROMESAS DEL REINO, EL MISMO JESÚS DE NAZARET. Nos llamaba también a la evangelización de LAS CULTURAS.





Juan Pablo II ha insistido en sus Mensajes sobre todo, en los dirigidos a la necesidad de una NUEVA EVANGELIZACIÓN que nos lleve a la PROMOCIÓN HUMANA y penetre definitivamente la CULTURA CRISTIANA.

Esta Nueva evangelización no significa que la anterior haya sido inválida, infructuosa o de poca duración. Significa que HOY HAY DESAFÍOS NUEVOS. NUEVAS INTERPELACIONES que se plantéan a los cristianos y a los cuales ES URGENTE RESPONDER.

Tampoco significa proponer un nuevo Evangelio o diferente del primero: HAY UN SOLO Y ÚNICO EVANGELIO. La Nueva Evangelización tampoco quiere decir REEVANGELIZAR, en cuanto no se trata de prescindir de la primera evangelización sino profundizarla y complementarla. 

La Nueva Evangelización surge como respuesta a los problemas que presenta la realidad de un continente en el cual se dá un divorcio entre fe y vida hasta presentar situaciones de injusticia, desigualdad y violencia.



Para Juan Pablo II la Nueva Evangelización es algo OPERATIVO Y DINÁMICO. Ante todo una llamada a la conversión, a la Esperanza, es un nuevo ámbito vital, un nuevo Pentecostés.

La Nueva Evangelización es el CONJUNTO DE –MEDIOS – ACCIONES- Y ACTITUDES APTOS para colocar al Evangelio en diálogo activo con la modernidad y lo post-moderno. Sea para interpretarlos, sea para dejarse interpelar por ellos y en el esfuerzo por INCULTURAR EL EVANGELIO.

El sujeto de la Nueva Evangelización es toda la comunidad eclesial.

La finalidad es formar hombres y comunidades madura en la fe y dar respuesta a la nueva situación que vivimos provocada por los cambio sociales y culturales dde la modernidad y la postmodernidad.

Algo ya dijimos, pero es necesario tener en cuenta la urbanización, la pobreza y la marginación.



Nuestra situación -Sto. Domingo- esta marcada por el:
- materialismo;
- la cultura de la muerte;
- la invasión de las sectas y las propuestas religiosas de distintos orígenes. 

Pero no hay que perder de vista que esta situación trae nuevos valores y la ansia de:
- la solidaridad;
- de justicia;
- la búsqueda religiosa y
- la superación de ideologías totalizantes.

Afle Wright - Wallanton Park

Los destinatarios de la Nueva Evangelización son también las clases medias, los grupos, las poblaciones, los ambientes en que se desarrolla nuestra vida: el trabajo, la familia,marcados por la ciencia, la técnica.


El contenido es Jesucristo: Evangelio del Padre, que anunció con hechos, con gestos y palabras.

Cómo
 debe ser la Nueva Evangelización, Juan Pablo II dice que ser nueva en su:

> ardor
> métodos
>expresión



Dice Benedicto XVI en el discurso Inaugural de la V -Conf,Gral del CELAM de APARECIDA que "para llevar a cabo la renovación de la Iglesia quisiera fijar la la atención con vosotros sobre algunos campos que considero prioritarios en esta nueva etapa.

En estos momentos en que la Iglesia de este continente se entrega plenamente a su vocación misionera, recuerdo a los laicos que también ellos son Iglesia, asamblea convocada por Cristo para llevar su testimonio al mundo entero. 

Todos los bautizados deben tomar conciencia de que han sido configurados con Cristo sacerdote, profeta y pastor, por el sacerdocio común del pueblo de Dios. Deben sentirse corresponsables en la edificación de la sociedad según los criterios del Evangelio, con entusiasmo y audacia, en comunión con sus pastores.(22)

Muchos de vosotros pertenecéis a  movimientos eclesiales, en los que podemos ver signos de la multiforme presencia y acción santificadora del Espíritu Santo en la Iglesia y en la sociedad actual.

Estáis llamados a llevar al mundo el testimonio de Jesucristo y a ser fermento del amor de Dios en la sociedad.

Hemos de fundamentar nuestro compromiso misionero y toda nuestra vida en la roca de la palabra de Dios. 


Arco Iris -

El discípulo, fundamentado así en la roca de la palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la buena nueva de la salvación a sus hermanos.

Discipulado y misión son como las dos caras de una misma medalla: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva (cf. Hch 4, 12). En efecto, el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro.

Los laicos que también ellos son Iglesia, asamblea convocada por Cristo para llevar su testimonio al mundo entero. 

Estáis llamados a llevar al mundo el testimonio de Jesucristo y a ser fermento del amor de Dios en la sociedad".


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Francisco en la Exhortación Apostólica EVANGELII GAUDIUM  dice1."La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría. 

En esta Exhortación quiero dirigirme a los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años.(1)

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No me cansaré de repetir aquellas palabras de Benedicto XVI que nos llevan al centro del Evangelio: «No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva»[3] Carta enc. Deus caritas est (25 diciembre 2005), 1: AAS 98 (2006), 217.(7)

La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás»[4] (V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Documento de Aparecida (29 junio 2007), 360.)

Cuando la Iglesia convoca a la tarea evangelizadora, no hace más que indicar a los cristianos el verdadero dinamismo de la realización personal: «Aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. 

Eso es en definitiva la misión»[5]Ibíd. Por consiguiente, un evangelizador no debería tener permanentemente cara de funeral. 

Recobremos y acrecentemos el fervor, «la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas […] Y ojalá el mundo actual —que busca a veces con angustia, a veces con esperanza— pueda así recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo»[6].Cf. Propositio 7.(10)

Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. 

La reforma de estructuras que exige la conversión pastoral sólo puede entenderse en este sentido:   procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras...(27)


La parroquia no es una estructura caduca.(28)

Las demás instituciones eclesiales, comunidades de base y pequeñas comunidades, movimientos y otras formas de asociación, son una riqueza de la Iglesia.(29)

Cada Iglesia particular, porción de la Iglesia católica bajo la guía de su obispo, también está llamada a la conversión misionera.(30)

El obispo siempre debe fomentar la comunión misionera en su Iglesia diocesana.(31)


Dado que estoy llamado a vivir lo que pido a los demás, también debo pensar en una conversión del papado. Me corresponde, como Obispo de Roma, estar abierto a las sugerencias que se orienten a un ejercicio de mi ministerio que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización.(32)

La pastoral en clave de misión pretende abandonar el cómodo criterio pastoral del «siempre se ha hecho así». Invito a todos a ser audaces y creativos en esta tarea de repensar los objetivos, las estructuras, el estilo y los métodos evangelizadores de las propias comunidades.(33)


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Si pretendemos poner todo en clave misionera, esto también vale para el modo de comunicar el mensaje, en el mundo de hoy el mensaje que anunciamos corre más que nunca el riesgo de aparecer mutilado y reducido a algunos de sus aspectos secundarios.

Entonces conviene ser realistas y no dar por supuesto que nuestros interlocutores conocen el trasfondo completo de lo que decimos o que pueden conectar nuestro discurso con el núcleo esencial del Evangelio que le otorga sentido, hermosura y atractivo.(34)

Una pastoral en clave misionera no se obsesiona por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia.

Cuando se asume un objetivo pastoral y un estilo misionero, que realmente llegue a todos sin excepciones ni exclusiones, el anuncio se concentra en lo esencial, que es lo más bello, lo más grande, lo más atractivo y al mismo tiempo lo más necesario. La propuesta se simplifica, sin perder por ello profundidad y verdad, y así se vuelve más contundente y radiante.(35)

En el anuncio del Evangelio es necesario que haya una adecuada proporción.
Esto sucede cuando se habla más de la ley que de la gracia, más de la Iglesia que de Jesucristo, más del Papa que de la Palabra de Dios.(38)

No hay que mutilar la integralidad del mensaje del Evangelio. Es más, cada verdad se comprende mejor si se la pone en relación con la armoniosa totalidad del mensaje cristiano, y en ese contexto todas las verdades tienen su importancia y se iluminan unas a otras.(39)

El Evangelio no es una mera filosofía práctica ni un catálogo de pecados y errores. El Evangelio invita ante todo a responder al Dios amante que nos salva, reconociéndolo en los demás y saliendo de nosotros mismos para buscar el bien de todos. ¡Esa invitación en ninguna circunstancia se debe ensombrecer!

Todas las virtudes están al servicio de esta respuesta de amor. Si esa invitación no brilla con fuerza y atractiva El mensaje correrá el riesgo de perder su frescura y dejará de tener «olor a Evangelio».(39)

Los veloces cambios culturales requieren que prestemos una constante atención para intentar expresar las verdades de siempre en un lenguaje que permita advertir su permanente novedad.(41)

La Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente.

No tengamos miedo de revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida. Santo Tomás de Aquino destacaba que los preceptos dados por Cristo y los Apóstoles al Pueblo de Dios «son poquísimos»[47].(Summa Theologiae I-II, q. 107, art. 4.). 


Cristo Redentor . Rio de Janeiro-brasil

Citando a san Agustín, advertía que los preceptos añadidos por la Iglesia posteriormente deben exigirse con moderación «para no hacer pesada la vida a los fieles» y convertir nuestra religión en una esclavitud, cuando «la misericordia de Dios quiso que fuera libre»(43)

Sin disminuir el valor del ideal evangélico, hay que acompañar con misericordia y paciencia las etapas posibles de crecimiento de las personas que se van construyendo día a día[50](44)

La tarea evangelizadora se mueve entre los límites del lenguaje y de las circunstancias. 

Procura siempre comunicar mejor la verdad del Evangelio en un contexto determinado, sin renunciar a la verdad, al bien y a la luz que pueda aportar cuando la perfección no es posible. 

Un corazón misionero sabe de esos límites y se hace «débil con los débiles […] todo para todos» (1 Co 9,22). Nunca se encierra, nunca se repliega en sus seguridades, nunca opta por la rigidez autodefensiva. Sabe que él mismo tiene que crecer en la comprensión del Evangelio y en el discernimiento de los senderos del Espíritu, y entonces no renuncia al bien posible, aunque corra el riesgo de mancharse con el barro del camino.(45).

Volviendo al Discurso de Pedro en la segunda parte nos habla de la necesidad de cambiar de vida, esto es, de la conversión:


4) Cap. 3, 17-21

17.Ahora bien, hermanos, yo se que ustedes obraron por ignorancia, lo mismo que sus jefes. 18.Pero así , Dios cumplió lo que había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías debía padecer.
19.Por lo tanto, hagan penitencia y conviértanse, para que sus pecados sean perdonados. 20.Así el Señor les concederá el tiempo de consuelo y enviará a Jesús, el Mesías destinado para ustedes. 21.El debe permanecer en el cielo hasta el momento de la restauración universal, que Dios anunció antiguamente por medio de sus santos profetas...

Ya dijimos que la conversión es la primera consecuencia del anuncio que significa un cambio de vida, cambio de dirección. Esta conversión tiene que ser permanente, es decir, diaria. 

Esto es así, porque estoy optando permanentemente. La lucha interior no acaba. 

Eduardo Romero - There's a light at the end of the tunnel

Una mujer camina con sus perros galgos por un sendero en el bosque Durand cerca de la frontera con Suiza, en Ferney Voltaire, Francia 28 de abril 2014. REUTERS-Denis Balibouse
Bosque Durand cerca de la frontera con Suiza, en Ferney Voltaire. Fancia 28/04/2014. Reuters/Denis Balibouse

Tenemos que ir venciendo al pecado para mantenernos en gracia. Luchar siempre contra el hombre viejo para que renazca el hombre nuevo. 




"Así Jesús, de modo original,  incomparable, exige un seguimiento radical que abarca a todo el hombre, a todos los hombres y envuelve a todo el mundo y a todo el cosmos. 



Esta radicalidad hace que la conversión sea un proceso nunca acabado, tanto a nivel personal como social. 

Porque, si el Reino de Dios pasa por realizaciones históricas, no se agota ni identifica con ellas. (P.193).

Ciertamente, todos estamos llamados a la santidad pero para nosotros, los laicos, constituye el desafío más grande porque estamos llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección en la caridad esencialmente en nuestro campo propio.

Este desafío lo enfrentamos en especial en el mundo sin ser del mundo, en mi ambiente y circunstancia de vida, en nuestro campo propio, mi familia, mi trabajo, allí donde Él nos ponga.

En la medida en que sirvamos a Dios somos libres, mientras que, en la medida que sigamos la ley del pecado somos esclavos.



La invitación la iniciativa siempre es de Dios. El siempre espera. Desde la eternidad nos esperó siempre a todos. La invitación que les formula a sus discípulos "Ven y Sígueme" en realidad es la nueva forma del mandamiento del amor a Dios. 

Por tanto, el camino y, a la vez, el contenido de este llamado a la perfección consiste en el seguimiento de Cristo después de haber renunciado a todo lo que nos separa de Dios. 

Cada uno en el fondo de su interior sabe que es lo que lo separa de Dios. Ese obstáculo, lo removemos con la gracia del Señor que lo ve todo, lo sabe todo y lo puede todo, y, esencialmente, porque que  es rico en misericordia lo perdona todo.

El beato Juan Pablo II decía: "no tengaís miedo de ser hombre santos. Ser santos no es ni más ni menos que vivir en gracia".


5) Cap. 3, 25-26

25."Ustedes son los herederos de los profetas y de la Alianza que Dios hizo con sus antepasados, cuando dijo a Abraham: En tu descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra. 26.Ante todo para ustedes Dios resucitó a su servidor, y lo envío para bendecirlos y para que cada uno se aparte de sus iniquidades".


En esta última parte se refiere a sus oyentes en cuanto a judíos y partícipes de la Antigua Alianza, haciéndoles ver que ellos son los primeros llamados por Dios, pues son los hijos de la promesas y para ello en primer lugar ha venido Jesucristo al mundo.

Aquí los discípulos ya no tienen como destinatario del mandato "Id evangelizad... limitado al ciego de nacimiento. 

Estamos hablando de un mandato que lo involucra todo y a todos sin distinción alguna. El mandato universal: "Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en
en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado yo estaré  siempre con ustedes hasta el fin del mundo" (Mt 28, 19.20).

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En esta última parte del Cap.3 se nos hace referencia a todos los judíos que presenciaron el milagro y que, pese a su asombro, se mantenían sujetos a su religión judía. Ciertamente, se trataba de una comunidad escéptica y aferrada a tradiciones y las leyes. 

Solamente basta pensar en que tenían 630 Metva que eran normas a las que debían ajustarse. Eran no solo numerosas sino que se referían hasta mínimos detalles como la obligación de higienizar a fondo los utensillos para la alimentación.

Pero la resistencia no solo era debido a las normas sino también a la forma en que vivían muchos de ellos alejados, ignorando lo religioso se limitaban a sostenerse con sus productos y el comercio. Era el sector que vivía ciertamente alejado de Dios. No practicaba. Sobrevivía.

La incredulidad de los judíos ya la había sufrido Jesús. En efecto, en oportunidad de celebrarse una fiesta de los judíos Jesús subió a Jerusalén.

Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, había una piscina llamada en hebreo Betsata que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados que esperaban la agitación del agua.

Ellos esperaban que el Angel del Señor descendiera porque de tanto en tanto descendía y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal. 



Allí Jesús realiza la curación del hombre que hacia treinta ocho años que estaba enfermo. No obstante, los judíos comienzan a murmurar porque lo había hecho en día sabado que estaba prohibido. Esto para los judíos constituía una razón más para matarlo no solo porque violaba el sabado sino porque se hacía igual a Dios, llamándolo Padre.

En esta oportunidad Jesús pronuncia el discurso sobre la obra del Hijo: el juicio y la resurrección.

Pero yendo a la incredulidad de los judíos les dice:"Además yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre a ése sí lo reciben. ¿Cómo es posible que crean, ustedes se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios? (Jn 5, 42-44). 



Si ésta realidad que le toca vivir a Jesús y la realidad a la que tienen que enfrentarse Pedro y Juan la confrontamos con nuestra realidad hoy y aquí vemos que existe una similitud. En efecto, estamos frente a un mundo -la  denominada postmodernidad- de espaldas a Dios.


    When de sun goes dark

Ahora cómo está caracterizada esta realidad del hoy y aquí. Ciertamente, vivimos un mundo que hace del dinero su Dios. Es el materialismo que se expande como una mancha de aceite por todo el mundo. El rey dinero. 

El otro aspecto grave es el individualismo. Cada uno se salva por su cuenta cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Cada uno se cierra en su mundo y su problema.

Es el mundo del Dios dinero y el mundo del desencuentro. No a la cultura del encuentro, no a la solidaridad, a la justicia, la paz, la verdad.

Todo esto nos pone en evidencia la grave responsabilidad que recae sobre todo en nosotros los laicos comprometidos que nos encontramos tironeados por todas estas lacras que carcomen nuestras comunidades. 

Tratando de hacer una interpretación de los hechos y la situación que viven nuestras sociedades en la actualidad. Si ahora  hacemos una comparación con lo que sucedía en el mundo cuando Pablo VI lanza su enciclíca Humanae Vitae.


Cabe recordar que Pablo VI escribió durante sus 15 años de pontificado 7 encíclicas.
La última de ellas, la Humanae Vitae fue la más contestada de toda la Historia de la Iglesia.

El efecto de esta contestación se vió reflejada en que desde 1968 Pablo VI ya no publicara otra encíclica hasta su muerte. Solo publicará otros documentos, exhortaciones apostólicas, cartas, constituciones.

Cuál era la foto de Europa en 1968. Era una realidad en la que era evidente que estaban al borde de un cambio profundo.

Pablo VI tuvo que poner en vigencia el Concilio Vaticano II en un mundo sumido en una crisis profunda que iba más allá de la Iglesia y lo alcanzaba todo. Una crisis, social, política y cultural.

Su encíclica es un documento en donde habla de la paternidad responsable y afronta problemas morales como los que plantea el uso de anticonceptivos. El Papa proponía "respetar la naturaleza y la finalidad del acto matrimonial”.

Pablo VI alertaba de las duras consecuencias para la familia que tenía el nuevo estilo de vida que se proponía en tantos ambientes: Infidelidad conyugal, pérdida de respeto a la mujer y la utilización de estos métodos como políticas de Estado. 



En una entrevista publicada el pasado 5 de marzo, Francisco dijo que la Humanae Vitae fue en ese sentido profética, que Pablo VI "tuvo el coraje de ir contra la mayoría”, y "de defender la disciplina moral”. 




El primer sínodo de Francisco será sobre la familia. No es casualidad que la beatificación de Pablo VI sea el 19 de octubre, el día en que concluye su primera parte.



En orden a profundizar el tema sobre la nueva evangelización el Papa ha convocado a todos los agentes pastorales, movimientos de iglesia, asociaciones etc, a un Congreso internacional para reflexionar sobre la aplicación de su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium a llevarse a cabo del 23 al 26 de noviembre de 2014 en Roma.




Del viaje a Asia. Malasia. enero 2015

Francisco hace una síntesis cuáles son las Claves de la Evangelii Gaudium, que hacen de su mensaje un documento que considera revolucionario.

Puede considerarse que el documento constituye el programa de su pontificado. Desafía a los católicos y les pide que propongan el Evangelio con la bondad de Jesús.

El Papa pide una conversión sin miedo y predica con el ejemplo porque anticipa una "conversión del papado que lo vuelva más fiel al sentido que Jesucristo quiso darle y a las necesidades actuales de la evangelización”.

Son dos de las claves de su exhortación apostólica "La Alegría del Evangelio” que califica como un "documento con consecuencias importantes”.

1- ACCIÓN 
La revolución de Francisco no consiste en cambiar la doctrina cristiana sino cambiar el modo de mostrar el Cristianismo. Dice que hablar de Dios no consiste en "imponer obligaciones sino en compartir una alegría”.

2- CERCA DE TODAS LAS PERSONAS
El Papa muestra la humanidad de la Fe católica, que sobre todo "ofrece misericordia al pecador”. Por eso, invita a "buscar la felicidad de los demás como la busca un padre bueno” y a relacionarse con todos de "persona a persona”. 

3- NO NOS HAGAMOS LOS DISTRAIDOS
Francisco pide a los cristianos que "cooperen para resolver” los problemas de la sociedad y que no miren a otro lado. Cita entre otros, la "economía de la exclusión y de la desigualdad”, los "intereses de mercado convertidos en regla absoluta”, y nuevas esclavitudes como la prostitución, el trabajo infantil o la mendicidad. 

4- MUJER
Francisco quiere "ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia”, pero no a través del sacerdocio, que "es un servicio y no puede ser identificado con el poder”. También dice que no cambiará la doctrina del aborto, pero invita a preguntarse si se ha ayudado a las mujeres embarazadas que se encontraron solas y sin el apoyo necesario. 

El texto es largo y fresco. El Papa aborda muchos temas sin miedo porque "Jesucristo rompe los esquemas aburridos en los que pretendemos encerrarlo”.

Un documento que muestra el programa del Papa Francisco para los católicos del siglo XXI. 






COMENTARIO FINAL.

Pienso que para que nuestras comunidades se transformen en lo que Francisco llama “una Iglesia en salida” es decir, que se den las condiciones que señala Bergoglio. "La Iglesia <en salida> es una Iglesia con las puertas abiertas.

"Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido". 

"Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o renunciar a las urgencias para acompañar al que se quedó al costado del camino". 

"A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad".(EG 46).

En realidad como dice Bergoglio "la Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre"(EG 47)

Además señala la necesidad de saber "cuál es el contexto en el cual nos toca vivir" (EG 50) Esto es, cuál es nuestra realidad hoy y aquí. "Lo que quiero ofrecer va más bien en línea de un discernimiento evangélico. Es la mirada del discípulo misionero que <alimenta a la luz y con la fuerza del Espíritu Santo>(EG 50).

Por eso nos "alienta a todas las comunidades a una <siempre y vigilante capacidad de estudiar los signos de los tiempos>(EG 51).

De esa manera podremos separar el trigo de la cizaña. "Hoy tenemos que decir <no a una economía de la exclusión y la inequidad>. Esa economía mata".

"Hemos dado inicio a la cultura del <descarte> que. además se promueve...Los excluidos no son <explotados> sino desechos, <sobrantes>"(EG 53)...Se ha desarrollado una globalización de la indiferencia".(EG 54).

Tenemos que decir <no a la nueva idolatría del dinero>"La crisis mundial, que afecta a las finanzas y a la economía, pone de manifiesto sus desequilibrios y, sobre todo, la grave carencia de su orientación antropológica que reduce al ser humano a una sola de su necesidades: el consumo".(EG 54).

Continúa Francisco: "Este desequilibrio proviene de ideología que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. 

"De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común...La deuda y sus intereses alejan a los países de las posibilidades viable de su economía y a los ciudadanos de su poder adquisitivo real...una corrupción ramificada y una evasión fiscal egoísta, que han asumido dimensiones mundiales. El afán de poder y de tener no conoce límites".(EG 56) 

Tenemos que ser capaces para decir <no a un dinero que gobierna en lugar de servir> "La ética -una ética no ideologizada- permite crear un equilibrio y un orden social más humano"(EG 57).

¡El dinero debe servir y no gobernar!.. la solidaridad desinteresada y a una vuelta de la economía y las finanzas a una ética en favor del ser humano".(EG 57)

Es impostergable agrega Francisco decir <no a la inequidad que genera violencia> "Hoy en muchas partes se reclama seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de la sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia... Un mal enquistado en las estructuras de una sociedad tiene siempre un potencial de disolución y de muerte".

"Esto se vuelve todavía más irritante si los excluidos ven crecer ese cáncer social que es la corrupción profundamente arraigada en muchos países -en sus gobiernos, empresarios e instituciones- cualquiera que sea la ideología política de los gobernantes".(EG 59)


Decía más arriba,  que para que nuestras comunidades den respuesta a los lineamientos que nos plantea Francisco: 
En  primer lugar, es necesario que haya una verdadera conversión de corazón - compromiso y capacidad para asumir los desafíos los retos que nos plantea la sociedad en el presente.


No se puede dar lo que no se tiene. Para dar a Cristo hay que tenerlo y si lo tengo, asumir en plenitud lo que significa su seguimiento.

No se trata de asumirlo con flagelaciones o autocastigos, se trata de asumirlo y llevarlo con mi testimonio de vida que debe ser creible, coherente, en ese m2 que significa mi ambiente y circunstancia de vida.

Para evangelizar es indispensable estar evangelizado eso implica estar convertido. Si realmente he aceptado el Mensaje lo asumo, tengo a Cristo lo tengo que dar.

Desde el punto de vista de las Asociaciones, Movimientos de Iglesia,etc que tanto bien han hecho para llevar adelante, como agentes de pastoral de conjunto, los planes prioritarios y la pastoral permanente,  establecidos por los respectivos obispos en sus diocésis, es vital que permanezcan fieles a su propio carisma, a su esencia y finalidad y al carisma de sus fundadores. 

Alejarse, desdibujar ese carisma que le dio vida a la institución significa condenarla indefectiblemente a una lenta pero inevitable extinción.

Es inútil querer una Iglesia “en salida” "llegar a las periferias existenciales" cuando a veces los mismos sacerdotes encargados de completar la comunidad en vez de constituirse en coagulantes, en vez de tener ese “olor de ovejas” del que habla Francisco tengan una  actitud quedada y ausente de la realidad. 

Basta escuchar algunas homilías marcadas no solo por la falta de llegada, sino desconectadas de la realidad. 

Comprender que cuando el sacerdote cierra las puertas del Templo a la noche cuando las abre al otro día la realidad cambió. Significa que el no estar alerta y en constante contacto con el mundo -pero sin ser mundo- es como perder el tren. Quedarse y alejarse de la realidad.

Comprender que es indispensable  predicar hasta el cansancio que el Señor es RICO EN MISERICORDIA que es EL GRAN PERDONADOR QUE JAMÁS SE CANSA DE PERDONAR PORQUE ES EL AMOR.



La parroquia no debe ser una estación de servicio, ni mucho menos una institución caduca o transformarla en una oficina de sacramentos.

Se debe decir no a las envidias apostólicas que tanto mal hacen y tienden a desunir a las comunidades. 

"Las habladurías que dividen son humanas pero no cristianas, Dios quiere que nos perdonemos y amemos como Él". (Francisco Audiencia Gral. 27-08-2014). 

Por otro lado "la Iglesia no es una aduana, es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas". (EG 47).


Pero ello depende esencialmente de lo que quieran hacer de ellas los principales responsables: en primer lugar el obispo y sus delegados: el cura, y los vicarios. 


Francisco al igual que lo hacia en Buenos Aires sale del Vaticano para realizar la ceremonia del lavado de pies a 12 fieles imitando lo realizado por Jesús con los apóstoles antes de la Última Cena.

Debe ser una comunidad de servicio. Debe SER ABIERTA, DE PUERTAS ABIERTAS, QUE SEPAN DAR LA BUENA ACOGIDA AL QUE VIENE AGOBIADO Y FATIGADO POR EL TRAGINAR DEL MUNDO. Y HACERLE SENTIR QUE EXISTE LA ESPERANZA QUE NO DEFRAUDA.


Por otro lado, aunque duela decirlo, con su actitud y modalidad, muchos en vez de ayudar a unir desunen. En vez de acercar alejan. Esto no tiene nada que ver con lo que simplemente Jesús hacía con sus apóstoles.

No se trata de  rebuscar salidas es tratar de volver a las fuentes. Comprometerse y construir una comunidad que sea cada vez más fraterna, mas comprometida con sus hermanos, con la Iglesia y con el mundo.

Nosotros los laicos por nuestra propia condición de desarrollar nuestra vida en el campo secular estamos llamados a santificarnos en el mundo pero sin ser del mundo. Entender que mi campo propio, mi m2 es lugar en el que tengo que perseverar y encontrar a Cristo en el día a día. 

Debo asumir lo que el Señor quiera de mi cada día. Recordar que "lo que no es asumido no es redimido". Ahí, en ese campo propio: familia, trabajo, política, función pública, etc., nos jugamos nuestra salvación.

Por tanto, el sacerdote también deberá asumir la responsabilidad de evangelizar pero en  su campo propio, no invadir el campo de los laicos, sin caer en una situación quedandista, alejada de la realidad, sino perseverar constantemente buscando ser el coagulante de la comunidad de cara al mundo pero luchando siempre contra mundanidad.





En suma, la esencia el Kerygma que no cambia. La conversión necesariamente tiene que ser permanente, diaria unida a la oración constante, confiada y perseverante. La proclamación del Mensaje acompañado del testimonio ambiente creible. Esto es la coherencia entre fe y la vida. 

Así podremos encaminarnos unidos en un mismo Espíritu a lo que dice Francisco en Evangelii Gaudium: "Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos , los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación".(EG 27).

"Los desafíos están para superarlos. Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada. ¡No nos dejemos robar la fuerza misionera!"(EG 109)

A María “Le rogamos que con su oración maternal nos ayude para que la Iglesia llegue a ser una casa para muchos, una madre para todos los pueblos, y haga posible el nacimiento de un mundo nuevo. 

Es el Resucitado quien nos dice, con una potencia que nos llena de inmensa confianza y de firmísima esperanza: «Yo hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5)”.

"Con María avanzamos confiados hacia esta promesa, y le decimos":(EG 288)



Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.


Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.


Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.


Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección,
recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu
para que naciera la Iglesia evangelizadora.


Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.


Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
para que llegue a todos
el don de la belleza que no se apaga.


Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.


Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,
del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.


Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros.


Amén. Aleluya.


Dado en Roma, junto a San Pedro, en la clausura del Año de la fe, el 24 de noviembre, Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, del año 2013, primero de mi Pontificado.

FRANCISCUS

JMP+












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